Sano por el cielo.

“Lluvias en agosto, azafrán, miel y mosto”, así dice la sabiduría popular, pues a finales del mes de agosto el bulbo de azafrán despierta de su letargo y agradece enormemente las precipitaciones.

 A pesar de la belleza y la fragilidad de su flor, es una planta que puede adaptarse perfectamente a suelos calizos y arcillosos al igual que a climas secos, pudiendo sobrevivir, prácticamente sin riego y dependiendo casi exclusivamente del agua de lluvia. Pero no es hasta finales de octubre, principios del mes de noviembre, cuando los campos se tiñen de color violeta.
FotoFloresmarchitas.jpg
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s